Historia

En 1961, fecha de inicio del proceso de reforma, la Universidad Técnica del Estado llevaba nueve años de funcionamiento, su estructura organizativa consistía en la suma de tres instituciones que funcionaban como escuelas independientes: Escuela de Artes y Oficios, Escuela de Ingenieros Industriales e Instituto Pedagógico Técnico más las Escuelas Industriales y de Minas de regiones.

Así y a pesar de su juventud como institución, la UTE presentaba una serie de problemas administrativos, académicos, presupuestarios y de infraestructura. Personal docente no calificado para enseñar en la universidad pues carecía de la experiencia previa o trayectoria; escasez de investigación, gran cantidad de profesores por hora que imposibilitaba el desarrollo de una carrera docente; rigidez curricular que impedía actualizar o modernizar la formación que la universidad entregaba a sus estudiantes, quienes debían realizar hasta siete años de estudios divididos en cuatro años de Grado Técnico (EAO) y tres años de estudios para alcanzar el título de Ingeniero Industrial (EII); administración y gobierno bajo el control de un Consejo Superior compuesto por una gran cantidad de integrantes – 23 personas representantes de estudiantes, funcionarios, académicos, instituciones externas, Ministerio de Educación, entre otros- que se designaban entre ellos mismos.

Cansados de esta situación, y en un contexto mundial y nacional donde distintos actores sociales exigían mayor participación, los estudiantes de la UTE organizaron una huelga y posterior toma de las sedes universitarias (25 de mayo de 1961) en apoyo a los estudiantes de la sede Copiapó. El motivo que detonó estas acciones fue la designación de la terna para el cargo de Director de la Escuela de Minas siendo elegido Miguel Fortt, autoridad que era cuestionado por los estudiantes.

En la “Declaración del 25 de Mayo” los estudiantes denunciaban:

El hecho que motivara el conflicto es sólo un apéndice de problemas estructurales de la Universidad. Consecuencia directa de la forma en que se generan los cargos directivos y docentes.

La hora llegó de cortar la raíz misma de esos defectos. Los estudiantes pensamos que ha llegado el momento de realizar una profunda Reforma Universitaria.

Proclamamos, inicialmente, que rechazamos por injusto el falso concepto del principio de autoridad amparado en el texto frío de la ley. Sólo acatamos la autoridad fundamentada en la razón y en la justicia. La que ve en nuestras peticiones ansias de renovación y no actos de entorpecimiento. Lamentamos que esa autoridad sólo nos escuche cuando escogemos la senda franca de la rebeldía.

Terminada la huelga y aprobada la reorganización de la Escuela de Minas de Copiapó, desde 1961 hasta 1967 los estudiantes de la UTE organizados a través de la Federación de Estudiantes (FEUT), exigieron una y otra vez a las autoridades del Consejo Superior cumplir con los acuerdos de democratización y modernización de la Universidad Técnica para lo cual era indispensable la generación de una nueva Ley Orgánica de la Corporación, situación que requería un compromiso real de parte del rector y académicos. (ver Cronología)

Hasta 1967 fueron los estudiantes los principales críticos y impulsores de la reforma, en septiembre de ese año y con la inminente reelección del rector Horacio Aravena, la FEUT tomó la Casa Central de la UTE y publicó una “Carta abierta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado a los profesores” manifestando que la democratización de la Corporación debía comprometer a toda la comunidad universitaria.