Historia

EL TEATRO TEKNOS (1958-1975)

 

El Teatro Teknos se creó en el año 1958, paralelamente a que se abrieran agrupaciones teatrales en otras universidades, como el Teatro Experimental de la U. de Chile (1941), Teatro Ensayo de la U. Católica (1943), Teatro de la Universidad de Concepción (1945) y Teatro de la Universidad de Antofagasta  (1962).

Desde esa fecha hasta 1975, año de su cierre, llegó a estrenar más de cuarenta montajes teatrales tanto de autores nacionales –algunos de ellos estudiantes o egresados de la UTE- como también clásicos de la dramaturgia occidental.

Tres grandes elementos caracterizaron al Teatro Teknos. El primero de ellos se relaciona a uno de los objetivos de la Reforma: llevar al arte a todo el país y sacarlo de sus circuitos tradicionales. En sintonía con ese propósito, Teknos realizó dos giras nacionales desde Arica a Tierra del Fuego, presentándose en pequeños pueblos, sedes de la UTE, escuelas, plazas y todo espacio en que el teatro fuera un experiencia poco común o desconocida para sus habitantes.  Recorrieron en esas giras setenta localidades, muchas de ellas a las que nunca había llegado una compañía y en donde  tuvieron que improvisar precarias salas de teatro que se repletaban de público. Asimismo, realizaron giras internacionales a países como Bolivia, Panamá y Colombia. Sus montajes, además, eran presentados en numerosas oportunidades. “La Escuela de las mujeres”, por ejemplo, tenía funciones de martes a domingo a las cuatro de la tarde para estudiantes y de jueves a domingo a las 19 hrs para público general. Cuando Teknos ofrecía presentaciones fuera de Santiago, aprovechaba de llevar dos obras: una para adultos y otra para público infantil, de tal manera de llegar a la mayor cantidad de personas en las localidades que visitaban.

Esta imagen es resguardada por el Archivo de Documentacion Grafica y Audiovisual (DGA) de la Universidad de Santiago de Chile. Cualquier consulta acerca de las condiciones de uso y de propiedad, comunicarse a archivodga@usach.cl

Elenco “Pan Caliente”

La segunda característica tiene que ver con el florecimiento cultural al interior de la propia comunidad universitaria y es que Teknos sirvió a muchos hombres y mujeres para aprender, crear y desarrollar  sus talentos artísticos en una universidad identificada más con la industria y la tecnología, que con el arte y cultura. Un caso emblemático fue Tomás Ireland, estudiante de la sede UTE Copiapó, y luego  profesor de metalurgia. Ireland escribió para el Teatro Teknos la obra “Roquerío” (1964) y “Los cinco de la Pimiento” (1962), además de dirigir y actuar en  “Un día en la gloria” (1961)  y” El cuento de verano” (1961). Así como él, otros  importantes personajes del Teatro Teknos estudiaron o trabajaron en la UTE en disciplinas muy distantes a la dramaturgia y la actuación, mientras que paralelamente participaban de su elenco. Cada integrante aportaba con conocimientos de la carrera que cursaba para levantar una obra: estudiantes de electrónica fabricaban artesanales mesas de luz, alumnas de vestuario confeccionaban los trajes que cada montaje requería, estudiantes de construcción erigían las escenografías. Así fue como Teknos logró combinar de manera única el arte y la técnica y se insertó en el prolífico círculo de los teatros universitarios.

Por último, Teknos se caracterizó por llevar a los escenarios temas sociales. Una de sus obras “Pan Caliente” (1967),  es un melodrama  que transcurre  en una población “callampa” y que muestra la pobreza y la desigualdad de la periferia urbana.  Por su parte, “Reencuentro” (1971) construye una retrospectiva de las matanzas obreras desde el siglo XX, mientras que “Roquerío” y “Los cinco de la Pimiento”,  son protagonizadas por mariscadores y pirquineros, respectivamente, lo que demuestra cómo el Teatro Teknos puso en el centro de su creación a figuras del mundo popular.

Con el Golpe Cívico Militar la Universidad Técnica fue profundamente intervenida.  Una de las áreas más afectadas fue el arte y la cultura. Si bien algunos elencos siguieron funcionando, debieron cambiar la orientación de sus creaciones que antes habían estado explícitamente cercanas al proyecto cultural de la izquierda. El teatro Teknos continuó con obras y funciones, no sin sufrir los embates del régimen. Por ejemplo, Oscar Ripoll, actor del Teknos, fue torturado y ejecutado el 20 de octubre de 1973 por militares en la ciudad de  Arica. La Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones UTE, unidad que reunía a los elencos artísticos, Taller Gráfico, Departamento de Cine, así como a otros grupos vinculados a la difusión cultural, fue cerrada el mismo 73. En su reemplazo se creó la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, dirigida hasta 1975 por Percy Eaglehurst. Ese año, por designación de la Junta Militar, asumió el cargo Roberto Escobar, quien puso fin al Teatro Teknos cuando el grupo presentaba la obra de Fernando Cuadra “La Familia de Marta Mardones”. Tomás Ireland en su libro Teatro universitario UTE-Teknos describe así el abrupto término de la agrupación: “Sin que mediara explicación alguna, la dirección militarizada de la Universidad ordenó el cierre del Grupo Teknos, luego de más de 17 años de esforzada labor teatral. Cabe hacer notar que

“La familia de Marta Mardones” había estado ocho meses en cartelera e incluso, hagía sido llevada a la televisión. Además, la interpretación de Gabriela Medina para esta obra la hizo merecedora al premio de la mejor actriz ese año. Gladys del Río, destacada actriz de teatro, cine y televisión, recuerda el cierre del Grupo Teknos del cual ella fue integrante: ‘[…] La familia Tekniana se desintegró, cada uno tomó vuelos, caminos y direcciones diferentes, algunos desaparecieron para siempre, otros tuvieron que abandonar el país y el resto, como fue mi caso, seguimos sobreviviendo’.  El grupo de integrantes del Teknos trató de seguir trabajando sin financiamiento como compañía independiente, pero se vieron forzados a abandonar las tablas del querido Teknos luego de un mes de denodados esfuerzos”.

BALLET FOLCLÓRICO UTE “BAFUTE” (1965-1981)

 

En junio del año 1965, y por iniciativa de los estudiantes de la Universidad, nació el Ballet Folclórico Experimental de la UTE. Enmarcado en una década de gran creación  artística, el ballet estuvo profundamente vinculado a las transformaciones de la reforma universitaria y al rectorado de Enrique Kirberg. Tenía la misión de llevar la Universidad hacia fuera, realizando presentaciones en sindicatos, poblaciones, cárceles, escuelas, campamentos mineros y en las sedes regionales. Bajo la dirección de su primer director, Aníbal Granado, se realizaron “cuadros denuncia”, coreografías que buscaban generar una discusión en torno a problemas sociales. Uno de ellos, “Mortalidad Infantil”, fue una puesta en escena que graficaba las condiciones de insalubridad en las que nacían los niños y niñas de Chile durante la primera mitad del siglo XX.

 

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Cuadro “Mortalidad infantil”

 

Con las consecuencias que trajo el Golpe Cívico-Militar para la Universidad, su primer director, Aníbal Granados,  fue despedido, por lo que en noviembre de 1973 el elenco compuesto por bailarines y músicos retomó su actividad bajo el mando de Miguel Sepúlveda.  En esta misma época el ballet cambió su nombre a Ballet Folclórico de la Universidad Técnica del Estado (BAFUTE) y pasó a depender de la recientemente creada Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones. Dado el contexto político y la suspensión de otros ballets folclóricos que existían hasta 1973 como el BAFONA o el Ballet Pucará, el BAFUTE fue asimilado por la dictadura como un referente del folclor. No obstante la fama que adquirieron como conjunto cercano al gobierno militar, incorporaron a sus presentaciones elementos de crítica a la situación política. En el cuadro “Chiloé”  aparecieron los personajes de dos viudas, con las que su director intentaba representar a las mujeres de los Detenidos Desaparecidos.

Sus años de mayor éxito van entre 1974 y 1978, periodo en el  que se crearon nuevos cuadros, el elenco llegó a estar compuesto por 60 integrantes, además de representar a la UTE con gran profesionalismo. Ensayaban tres días a la semana entre 19.30 y 21.30 horas en una casa que la universidad le otorgó a los elencos del Departamento de Extensión Artística y Cultural, ubicada en calle Cumming con Compañía.

Esta época se caracterizó por ser particularmente prolífica: incorporaron nuevos ritmos, el conjunto musical que acompañaba al cuerpo de baile creó sus propias composiciones y se presentaron en diversos escenarios. Dentro de sus presentaciones más importantes figuran el Festival de Viña del Mar 1977, evento en que el ballet abrió las seis noches, la visita de Augusto Pinochet a la UTE en 1975 o la gira internacional que los llevó a Brasil en 1976. Paralelamente a esos eventos, el BAFUTE siguió mostrando sus creaciones en actividades comunitarias como la Huelga de  Mineros en Chuquicamata del año 78,  campamentos mineros u ollas comunes en poblaciones.

En 1981 el BAFUTE entró en un periodo de receso que provocó la migración de gran parte de sus integrantes. Ese mismo año, por el cambio de nombre de la universidad, pasó a llamarse BAFUSACH, nombre que mantiene hasta la actualidad.

EL CIRCO MINERO (1951- )

 

El Circo Minero nació el 26 de agosto de 1951, fecha en la que efectuó su primera función a propósito del aniversario de la institución que lo cobijó: la Escuela de Minas de la Serena, fundada el 26 de agosto de 1887.

Su primera función emuló las antiguas “Fogatas Mineras”, populares encuentros que se desarrollaban en los campamentos mineros, donde los trabajadores mostraban a sus compañeros algunos talentos artísticos como cantar o contar chistes para entretenerse en las solitarias noches de las faenas minerales nortinas. En el año 1951 los estudiantes de la Escuela de Minas de La Serena  decidieron imitar esas instancias y presentaron números artísticos, humorísticos y acrobáticos que terminaron dando origen a una nueva expresión del desarrollo cultural asociado a la UTE: el Circo Minero.

Desde esa fecha hasta hoy ha continuado con presentaciones, aunque algunos testimonios indican que durante los años 60 y 70 fue la época de mayor  éxito. Su popularidad se debió principalmente a dos factores: al interior del estamento estudiantil, logró canalizar las inquietudes artísticas de cientos de jóvenes que junto con desarrollar espectáculos circenses de gran calidad, tejieron vínculos fraternos que perduraron por décadas y que sirvieron de base para formar a las siguientes generaciones de artistas. Hacia el exterior de ella, el Circo Minero llegó a ser reconocido como un evento relevante de la región de Coquimbo que congregaba a la población con presentaciones al alcance de todos. De hecho, esta tradición se expandió a otras Escuelas de Minas que también se convirtieron en sedes de la UTE, como la Escuela de Minas de Copiapó.

Su número más recordado es “La escalera de la muerte”, el cual fue re estrenado con ocasión del aniversario número 60, el año 2011, pero además contaba con clásicos del circo tradicional como rutinas de payasos, trapecio, malabares, monociclos, cuerda y lira.

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Circo minero de Copiapó

 

La historia del Circo Minero ha sido motivo de múltiples reconocimientos. El año 2007 el músico y realizador audiovisual Guillermo Milla hizo el documental “Como polvo de estrellas”, en el que recopila su trayectoria en base a testimonios y material de archivos. El mismo año “Circo minero. Herencia del amor”, documental de Alba María Navarro, ganó el Premio a mejor documental del Festival de Cine de Antofagasta. Por último, en agosto del año 2012, el Circo Minero fue reconocido por el Consejo de la Cultura y las Artes como un ente relevante en la cultura de la Región de Coquimbo y del país. Su historia es además constantemente puesta en valor por la Corporación de ex integrantes y amigos del Circo Minero, quienes se reúnen periódicamente para recordar los años en que fueron parte del elenco y para colaborar con sus nuevos integrantes.

Actualmente, continúa funcionando. Sigue estando conformado por estudiantes de lo que es hoy la Universidad de la Serena (ex sede de la UTE). Recibe alrededor de quince postulantes  anualmente que, luego de ser formados por artistas más antiguos, se incorporan al elenco de sesenta personas que levantan cada función. Administrativamente, depende del Departamento de Actividades Extracurriculares de la Dirección General de Asuntos Estudiantiles (DGAE) de esa casa de estudios.En el libro “Teatro universitario UTE- Teknos“ de Tomás Ireland , Jaime Torrealba, Ingeniero Civil,  cuatro veces el Señor Corales del Circo Minero, recuerda:

“Formado solo por estudiantes de la gloriosa UTE, se muestra como una organización juvenil, fuerte, con mística y un singular sentido de continuidad  y, por sobre todo, esa autenticidad entre tímida y audaz del aficionado que lucha permanentemente para superar carencias y pulir virtudes, siempre con una motivación a toda prueba y una inagotable capacidad para atreverse”.

 

TEATRO NUEVO POPULAR 1968-1973

 

El Teatro Nuevo Popular nació el año  1968 al alero de la Central Única de Trabajadores (CUT), para un año más tarde incorporarse a la Universidad por medio del Convenio CUT-UTE. Al igual que otros elencos, buscaba democratizar el arte y ofrecer presentaciones a públicos que no podían acceder a la oferta cultural de la época. Pero además, en el caso de esta agrupación, sus propios cultores provenían de sectores obreros y campesinos que gracias al Convenio habían  tomado contacto con la Universidad.  La comisión de la CUT encargada de llevar a cabo las actividades del Teatro Nuevo Popular, manifestaba que sus objetivos eran: “promover la difusión de representaciones teatrales entre los trabajadores del país, organizaciones sindicales, asentamientos campesinos, centros de reforma agraria, industrias del área social, barrios populares, etc., a cargo del conjunto Teatro Nuevo Popular; organizar y desarrollar monitorías y conjuntos teatrales de trabajadores; centralizar la documentación concerniente a obras, documentos, libretos, publicaciones y autores” (Luis Pradenas , Huellas y trayectorias. Siglos XVI-XX). En 1970 se fundó la Asociación Nacional de Teatro Aficionado Chileno (ANTACH). A fines de noviembre de 1972 agrupaba a 820 compañías que crecían en poblaciones, colegios e industrias; una de ellas era el Teatro Nuevo Popular.

Por estos años, a nivel nacional emergía con fuerza una nueva forma de hacer teatro que se vinculaba con las transformaciones sociales de la época y que reivindicaba la conciencia de clase y la cultura popular latinoamericana. Dentro de esa oleada el Teatro Nuevo Popular se instaló y retomó algunas de sus estrategias creativas: “el método de creación más frecuentemente utilizado era recoger testimonios directos de los protagonistas de una situación determinada para luego proponer una versión dramatizada” (Julio Pinto, Cuando hicimos historia. La experiencia de la Unidad Popular).  Los temas de estos “sketchs”,  lejos de ser presentados como situaciones aisladas,  eran mostrados como eventos cotidianos  conectados con sus contextos históricos  y como problemas que debían ser transformados mediante la organización política

El elenco lo conformaban doce actores, algunos de ellos egresados de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, mientras que otros provenían de fábricas y asentamientos rurales. Juan Andrés Piña señala:

“sus montajes eran sencillos, podían realizarse al aire libre y siempre era posible adaptar sus parlamentos y personajes a las inquietudes y necesidades que presentara el público espectador. Como este era normalmente de los trabajadores de la industria, de la mina o del campo, los temas coincidían con los que fueron característicos de la mayor parte del teatro aficionado de esa época: la lucha de los desposeídos por sus derechos” (Juan Andrés Piña. Historia del Teatro en Chile 1941-1990).

 

El Teatro Nuevo Popular llegó a  presentar tres montajes: el primero, “La maldición de la palabra”, de Manuel Garrido, la cual muestra los esfuerzos de un grupo campesino por formar un sindicato.

“Siendo ésta una obra de ambiente rural, el grupo teatral se trasladó a vivir a un asentamiento cerca de Melipilla por alrededor de un año. Allí se adaptó y ensayó la obra con la intervención directa de los campesinos quienes otorgaban una asesoría artística espontánea y natural. En 1970 se estrenó en el asentamiento y luego en el teatro de la Escuela de Artes y Oficios. Posteriormente se hicieron varias giras con esa obra por diversas regiones del país. Estas giras tuvieron resonante éxito. Al final del espectáculo se realizaba una discusión abierta de la obra y de los problemas del agro, del alcoholismo, del machismo, etc. Los campesinos quedaban ‘artísticamente inquietos’ y luego se enviaban instructores a organizar grupos de teatro entre los más entusiastas. De esa manera se constituyeron, por lo menos, 15 grupos artísticos, tanto campesinos como obreros (Enrique Kirberg, Los nuevos profesionales).

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Filmación de “La maldición de la palabra”

 

El segundo montaje, titulado “Tela de Cebolla”,  de Gloria Cordero fue el resultado de las observaciones e investigación de los actores en una fábrica textil cuya administración había pasado a manos de sus trabajadores. A partir de “Tela de Cebolla”, se dictaron cursos de dramaturgia entre operarios seleccionados a quienes el sindicato daba permisos pagados para estudiar teatro y ensayar las obras. Este montaje se presentó por todo el país privilegiando el intercambio de escenarios: las obras urbanas se mostraban en contextos urbanos, mientras que las campesinas en las industrias.

La tercera obra  “Círculo de Tiza Caucasiano” del reconocido autor Bertolt Brecht.

El Teatro Nuevo Popular realizó un total de 37 funciones en una gira por las tres regiones más septentrionales del país, “para luego llevar el arte escénico a los centros de reforma agraria, asentamientos e industrias de la Región Metropolitana” (Luis Corvalán, El gobierno de Salvador Allende).

Una vez que la dictadura intervino la universidad, el Teatro Nuevo Popular dejó de existir.  La obra “La maldición de la palabra” estaba siendo filmada en cine el mismo año 73. Hasta la actualidad, no se han encontrado aquellas cintas.